Última actividad


Equipo
Agrupasuma ha agregado una discusión al grupo APOYOEMPRESAS
Versión reducida

Beneficios del trabajador "Los beneficios deseados a menudo difieren entre empleados y empleadores".

Beneficios del trabajadorYo quiero. Casa. Oficina. No es un espacio de estacionamiento!Los eventos…Ver más
Domingo
Ícono del perfilJOSÉ y JOSE ANTONIO HINESTROZA LLANOS se han unido a AGRUPASUMA
Domingo
Costel Marcel Pop es ahora miembro de AGRUPASUMA
10 Oct
Ícono del perfilRoberto Roldán Rivera y Jorge Francisco se han unido a AGRUPASUMA
24 Sep

Equipo
Perito Judicial y Mediador dejó un comentario para Perito Judicial y Mediador
8 Sep

Equipo
Perito Judicial y Mediador ha agregado 4 discusiones al grupo CURSO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
4 Sep

Equipo
Perito Judicial y Mediador ha comentado el grupo CURSO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS de Perito Judicial y Mediador
"Resumen En este curso hemos estudiado cuatro temas que son los ejes principales sobre los que se…"
4 Sep

Equipo
Perito Judicial y Mediador ha agregado una discusión al grupo CURSO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Versión reducida

Los métodos alternativos de resolución de conflictos

En este apartado y tema nos centraremos en otras formas de resolver los conflictos. Estos métodos…Ver más
1 Sep

ZONA DE CONTACTO:

AGRUPASUMA Internacional. Contacto:
E-mail:
agrupasuma@agrupasuma.com
E-mail (Skype).
agrupasuma@live.com
------------------------------------------

Facebock

Click aqui

para enviar un E-mail

o utilice la pagina de CONTACTO:

 

ÍNDICE

 

· Objetivos

  1. Introducción.
  2. Objetivos.
  3. Características del consumo en la sociedad Dominicana
  4.  La defensa de los Derechos de los Consumidores en la Legislación.
  5.  Familia y Consumo
  6. La Educación para el Consumo en la Escuela
  7.  Actitud crítica ante el Consumismo y el Desarrollo Personal

 

  1. Introducción.

Todas y todos somos consumidores y convendría aceptar como punto de partida que es perfectamente posible que tengamos hábitos consumistas.

 

La publicidad nos bombardea. Nuestros hijos están literalmente obsesionados con el marquismo. Nuestro status depende más que de ninguna otra cosa, de los millones que nos haya costado el piso donde vivimos, de la marca de nuestro coche y del tiempo que haga que nos desprendimos del anterior, del  lugar en que pasemos las vacaciones o de si tenemos los recursos económicos suficientes para enviar a estudiar a nuestros hijos a Estados Unidos o a cualquier país europeo.

Las situaciones anteriormente descritas son claros exponentes de la fiebre consumista que invade a las sociedades mundiales  y que, a la vuelta de pocos años, puede ocasionar una fractura profunda si no somos capaces de controlar esa excitación y de establecer medidas correctoras.

Vivimos instalados en una sociedad consumista pero tenemos a nuestra disposición resortes, mecanismos y estrategias para racionalizar el consumo y adaptarlo a la satisfacción de nuestras necesidades.

*

La línea de actuación que propugnamos consiste en adoptar una actitud crítica ante el consumo y, si es posible, dar la vuelta al calcetín, sustituyendo el consumismo desenfrenado en el que nos hayamos inmersos, por unas actitudes hacia el consumo caracterizadas por planteamientos críticos y patrones racionales de consumo,  que, por paradójico que pudiera parecer, están mucho más cerca, no sólo del dominio personal y del autocontrol, sino de la calidad de vida.

Los humanos, históricamente,  tienen necesidades que ha de resolver, como el vestido, la alimentación, la vivienda, etc.  Así es que existe el consumo, para dar una variedad de respuestas que satisfagan los posibles problemas planteados por la existencia de esas necesidades.

Las necesidades humanas pueden clasificarse de diversas formas. La más elemental consiste en dividirlas en primarias o biológicas -aquéllas vinculadas a la supervivencia- y culturales.

No podemos olvidar que la naturaleza humana es la cultura, que el hombre es un animal simbólico y que la psicología y la subjetividad ocupan progresivamente un espectro de mayor importancia conforme evolucionan las civilizaciones y aumenta el nivel tecnológico.

Probablemente, el nacimiento de la economía se debió a que mientras las necesidades no hacen sino aumentar, los recursos son escasos y limitados y se hacía, por consiguiente, imprescindible administrar y racionalizar esos escasos recursos para poder garantizar el futuro de la comunidad.

 

Está en la propia esencia humana el establecer comunidades y por tanto, mantenerse en un conjunto de relaciones sociales. Y así, hemos de contemplar el consumo como un hecho social, pues, las perspectivas de aproximación individual nunca nos iluminarán sobre la naturaleza colectiva y vinculada a valores ideológicos y culturales del consumo y consumismo.

 

*

Convendría que nos hiciéramos la siguiente pregunta, ¿Cómo y por qué aparece el consumismo?

Las necesidades humanas pueden ser creadas artificialmente, sobre todo si se produce más de lo necesario y se desea dar salida a estos excedentes productivos. Podríamos afirmar que el consumismo tiene su raíz y su origen en la adquisición de más productos de los que necesitamos, bien por ostentación , bien por presión social, bien porque los medios de comunicación incitan a usar y tirar con sus fórmulas intrínsecamente perversas de «compra ahora y paga después», que han obligado y obligan a cientos de millones de personas, no a hipotecar bienes como ingenuamente se cree, sino a hipotecar sus vidas y a cercenar posibilidades de desarrollo personal. Muchas veces los «cómodos plazos» no sólo no son tan cómodos sino que actúan como una argolla que nos esclaviza e inmoviliza hasta situarnos en una posición similar a la de los hombres del conocido mito platónico de la caverna. Desde una perspectiva histórica podría decirse que el consumismo es un hijo bastardo de la segunda Revolución Industrial.

El consumismo se afianza bajo un modelo que basa su estrategia en un incremento constante de la producción, ignorando no sólo las desigualdades profundas existentes entre las distintas zonas del Planeta, sino entre lugares y ámbitos geográficos muy próximos entre sí. Nuestra sociedad de consumo que actúa como una lógica descabellada, en virtud de la cual, una producción desenfrenada supone el agotamiento prematuro de recursos naturales imprescindibles, sin contar con la acumulación de residuos que están en la base misma de los graves problemas medioambientales.

*

Podría decirse que el fenómeno consumista es paralelo al desarrollo de los medios de comunicación y que estos dos hechos sociales interactúan y se retroalimentan mutuamente.

Los medios de comunicación tienen, a largo plazo, un efecto incuestionablemente deshumanizador, que podríamos ejemplificar con el «tener frente al ser», formulado por Eric Fromm.

El consumismo opera con un criterio perfectamente definido y frente al que muchos seres humanos sucumben impotentes. La estrategia consiste en crear en primer lugar una necesidad para, en segundo lugar, ofrecer un producto que sea capaz de resolverla o satisfacerla y, a continuación, volver a crear una nueva necesidad y prolongar el proceso hasta la nausea.

 

El dinero ha acabado por convertirse en el nuevo ídolo totémico de la tribu en una sociedad supuestamente secularizada hasta el punto de que una lúcida y cruel caricatura del New Yorker haya llegado a identificarlo como «el boletín de calificaciones de la vida», es decir, el que determina éxitos y fracasos y, como en otros tiempos, la rueda de la fortuna pone a unos arriba y a otros abajo.

 

Probablemente el fenómeno consumista no hubiera podido alcanzar su gigantesca proporción sin el concurso de la publicidad que utiliza toda una gama de recursos persuasivos para forzarnos compulsivamente a adquirir productos, muchas veces innecesarios y superfluos. La publicidad tienen una enorme capacidad de manipulación de conciencias y no vacila en emplear todo tipo de trucos y de tretas en la mejor línea de que el fin justifica los medios, es decir, la adquisición del producto justifica no sólo la inversión sino también los métodos empleados. Además es el propio consumidor el que paga de su bolsillo esta publicidad, pues, los gastos que origina están incorporados al precio del producto.

 

Por tanto, es a todas luces necesario afrontar críticamente el fenómeno consumista. Con la luz que le caracterizaba, ya nos advertía Antonio Machado que «Todo necio confunde valor y precio». Quizá si buscásemos una definición de moda, la más apropiada sería que «moda es lo que pasa de moda» pero tras esta consideración un tanto frívola o incluso cínica, se alzan poderosos intereses que incansablemente pretenden que el cambio de colores, la longitud de las faldas, el tamaño de los electrodomésticos, el diseño de la montura de las gafas,...y por supuesto la marca, obliguen a la permanente sustitución de un producto por otro cuando éste aún se encuentre en perfecto uso. Se trata de una carrera enloquecida, similar a la del hombre que pretendía alcanzar su sombra, pero de la que algunos obtienen pingües beneficios. De otra forma, no se explicaría que cientos de miles de personas, en manifiesta contradicción con sus usos culturales consuman a diario comida basura, pagando además precios abusivos o que haya logrado imponerse una necesidad manifiesta que vincula lo nuevo a lo positivo, como si cualquier novedad supusiese necesariamente un progreso o paso hacia adelante.

 

Como padres y madres debemos estar preocupados por la formación integral de nuestros hijos e hijas y de su desarrollo personal.

 

La sustitución del consumismo y despilfarro por la austeridad es una tarea de envergadura que debemos afrontar como un desafío imperioso, porque está en juego, nada menos, que la capacidad de nuestros hijos e hijas para aprender a resistir las provocaciones y las falsas ilusiones con las que el consumismo disfrazado de encantador de serpientes va a intentar envolverlos.

 

Naturalmente, para estar preparados de cara a dialogar con nuestros hijos e hijas, debemos comenzar por reconocer humildemente que el consumismo se inicia en el hogar y que, probablemente, no pocos de sus hábitos sean heredados y los hayan aprendido de nosotros mismos.

 

Finalmente indicaremos que la libertad, como capacidad de elegir y de responsabilizarse de las decisiones tomadas, es inseparable de un cierto autocontrol y de una racionalización que permita satisfacer muchas necesidades, sin dejarnos arrastrar por cantos de sirena que pongan gravemente en peligro nuestra realización y autorrealización personal.

 

  1. OBJETIVOS

 

Todos y todas consumimos bienes y productos. El consumo es una realidad cotidiana en la que nos hayamos inmersos. Para no vernos arrastrados a seguir acríticamente la moda o mecánicamente los dictados de la publicidad hemos de aprender a reflexionar sobre el consumo y lo que consumimos, y a generar instrumentos para elegir, de acuerdo con nuestros intereses, y razonar acerca de nuestros deseos y posibilidades.

 

A partir de esta base, nos proponemos alcanzar los siguientes objetivos o metas que habrán de servirnos, asimismo, como guías de nuestra acción a la hora de llevar a cabo proyectos formativos de educar para el consumo.

 

1. Definir con rigor conceptos básicos de la educación para el consumo como: consumo, consumismo, consumerismo, mercado,...

2. Dar a conocer los aspectos esenciales de la legislación sobre el consumo: Constitución, Ley General de Consumidores y Usuarios, etc.

3. Denunciar los mecanismos de manipulación y advertir sobre los riesgos de la publicidad engañosa.

4. Sensibilizar a los padres y madres sobre sus derechos como consumidores y usuarios, la necesidad de defenderlos y la importancia de denunciar las irregularidades.

5. Tomar conciencia de que en la educación para el consumo han de implicarse Administraciones Públicas, Familia, Escuela, Asociaciones Consumeristas, etc.

6. Diseñar estrategias para introducir actividades de educación para el consumo en la P.G.A. (Programación General Anual).

7. Apoyar como padres y madres las experiencias de educar para el consumo mediante actividades eminentemente prácticas como talleres y visitas.

8. Impulsar la organización de actividades que vincule la educación para el consumo con las fiestas que se celebren en el Centro: Navidad, fin de curso, Días D, etc.

9. Vincular la educación para el consumo a otros ejes transversales con los que se relaciona e interactúa como: educación para la salud, educación medioambiental, educación no sexista, etc.

10. Asumir individual y colectivamente que hemos de superar la denominada» cultura del despilfarro» e instalarnos en la «cultura de la austeridad».

11. Potenciar el valor de la educación para el consumo para lograr un cambio de hábitos y actitudes que contribuyan a un desarrollo personal equilibrado y maduro.

12. Establecer los mecanismos más adecuados para incorporar las líneas estratégicas básicas de la educación para el consumo a la formación activa de Padres y Madres y a las Escuelas de Padres y Madres.

13. Propiciar que los representantes de las Asociaciones de Consumidores intervengan en las actividades organizadas por el Centro a fin de conectar el Centro con el tejido asociativo de su entorno.

14. Relacionar la educación para el consumo y los valores consumeristas a la calidad de vida y a la defensa de las condiciones medioambientales.

 

  1. Características del consumo en República Dominicana

Final del formulario

Es bien conocido que la República Dominicana es una de las economías del Caribe y Centroamérica con mayor dinamismo. En la mayoría de los casos, cuando la gente alude a esa realidad, casi siempre lo hacen refiriéndose al ritmo de crecimiento de la economía, que por décadas ha sido de los más elevados en todo el continente, y hasta en el mundo. Pero, ese dinamismo que caracteriza la economía dominicana también surge en otras mediciones de la misma, tal como es el caso en el aspecto de consumo. Y este aspecto es sumamente importante porque, por naturaleza, define lo que es el mercado doméstico de la economía.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), en el 2007 los hogares dominicanos tuvieron gastos de consumo de RD$51,637,308,856 (US$1,541,412,205). Lo impresionante del caso es que esa cifra es mensual, o sea anualmente los dominicanos gastan en consumo casi RD$620 mil millones (US$18.5 miles de millones).

Veamos en qué se gasta esa cuantiosa suma de dinero:

  • Alimentos y bebidas no alcohólicas: RD$132,438,943,404 (US$4,000 millones)
  • Bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes: RD$15,792,427,992 (US$471 millones)
  • Prendas de vestir y calzado: RD$31,207,299,564 (US$932 millones)
  • Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles:RD$61,809,240,912 (US$1,800 millones)
  • Muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar: RD$36,014,228,136 (US$1,100 millones)
  • Salud: RD$37,658,288,400 (US$1,100 millones)
  • Transporte: RD$107,301,143,472 (US$3,200 millones)
  • Comunicaciones: RD$18,750,389,184 (US$560 millones)
  • Recreación y cultura: RD$26,531,638,020 (US$792 millones)
  • Educación: RD$17,094,602,508 (US$510 millones)
  • Restaurantes y hoteles: RD$85,451,219,388 (US$2,600 millones)
  • Bienes y servicios diversos: RD$49,598,285,292 (US$1,500 millones)

Por un lado estas cifras muestran en qué los hogares dominicanos gastan sus ingresos. Por lo tanto, y tal como se puede observar, el patrón de gastos del ingreso familiar dominicano es de un 21.4% en alimentos y bebidas no alcohólicas, 17.3% en transporte, 13.8% en restaurantes y hoteles, y 10.3% en alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles; que en conjunto forma 62.8% del gasto total. El 37.2% restante es distribuido entre prendas de vestir y calzadomuebles y artículos para el hogarrecreación y cultura, educación entre otras cosas.

Por otro lado estas cifras son muy importantes para inversionistas, tanto locales como extranjeros, y demás personas de negocios. Incluso, en los últimos 30 años la República Dominicana ha sido testigo de un gran flujo de inversiones de origen local como extranjero, y parte de la razón tras ese surgimiento ha sido el incremento del consumo dominicano. Recientemente la empresa sueca IKEA decidió abrir su primera sucursal latinoamericana en nuestro país, y lo más probable es que esto sea una enigma para muchos dominicanos, especialmente los que desconocen cómo la economía dominicana ha evolucionado tras el paso del tiempo. Si supieran que el sector económico en el cual se encuentra IKEA en nuestro país tiene un valor de más o menos US$1,100 millones por año, pues los US$85 millones que IKEA ha invertido en su nueva sucursal en Santo Domingo no sería una gran sorpresa. Tampoco hubiese sido sorpresivo saber que hace unos meses PriceSmartanunció su deseo de abrir otra sucursal en Santo Domingo (tiene tiendas en Santo Domingo y en Santiago) si todos supieramos dicha empresa se desenvuelve en un sector que en nuestro país produce US$4,000 millones sólo en alimentos y bebidas no alcohólicas, o sea sin tomar en cuenta que los hipermercados PriceSmart también venden otros productos fuera de ese renglón.

Este tipo de información también es útil para individuos con deseos de superación. Por ejemplo, un joven que le gusta mucho la idea de ser dentista debe saber que los hogares dominicanos gastan más de US$23 millones al año en servicios dentales. Quizás existe una persona que le gusta mucho las bicicletas, pues a esa persona seguramente le gustaría saber que los dominicanos gastan más de US$4 millones por año en adquisición de bicicletas. Otra persona quizás emigre a otro país para hacer realidad su deseo de abrir y administrar una juguetería por el simple hecho que tiene la percepción que en el país no existe un mercado para juguetes. Si tal persona sabe que los dominicanos gastan más de US$33 millones por año en juguetes, quizás su percepción cambia y esa inversión que hubiese hecho en otro sitio la hace en el país, y en el proceso creando más riqueza, más empleo, y así forma parte del progreso nacional.

En fin, el mensaje es mucho más que simplemente mostrar las características del consumo en República Dominicana. El mensaje es que el país ofrece muchísimas oportunidades de negocios para las personas y empresas con deseos de superación.

Referencias

Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2007

Revista Summa – IKEA abre mañana operaciones en República Dominicana

New PriceSmart in Dominican Republic

 

La economía del Gran Santo Domingo

Es obvio que la ciudad de Santo Domingo y su zona adyacente es importante para la economía dominicana. Lo que no es muy obvio es el nivel de importancia que el Gran Santo Domingo juega no sólo en la economía nacional, incluso hasta en la economía regional. En este artículo vamos a entender el impacto que la economía capitaleña tiene en el país y en la región.

Con sólo el 36% de la población de la República Dominicana, el Gran Santo Domingo (Distrito Nacional + prov. Santo Domingo) demuestra los síntomas típicos de una ciudad primate.
En la actualidad la zona metropolitana concentra el:

  • 90% del sector construcción.
  • 50% de los intercambios comerciales.
  • 80% de las exportaciones nacionales.
  • 20% de las fábricas textil.
  • 80% del sector financiero.
  • 32% del tráfico de pasajeros aéreos, mas el 40% de los vuelos regulares y charters.

Utilizando los resultados de la encuesta ENIGH 2007 sobre los gastos de los hogares dominicanos, el mercado de consumo interno de la zona metropolitana ronda los US$7,275 millones (más de RD$255 mil millones) concentrando los siguientes porcentajes de cada sector a nivel nacional:

  • 33% Alimentos  y bebidas no alcohólicas
  • 32% Bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes
  • 38% Prendas de vestir y calzado
  • 49% Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles
  • 45% Muebles y artículos para el hogar
  • 36% Salud
  • 47% Transporte
  • 48% Comunicaciones
  • 45% Recreación y cultura
  • 55% Educación
  • 36% Restaurantes y hoteles
  • 48% Bienes y servicios diversos

Quizás lo más impresionante sobre la economía capitaleña es el impacto que la misma tiene en la región Centroamericana y Caribeña. Según el Globalization and World Cities Research Network conocido por sus siglas en inglés GaWC, una de las organizaciones más respetadas a nivel mundial con respecto a asunto urbanos; el Gran Santo Domingo es considerada una ciudad Gamma+. En otras palabras, la capital dominicana es la 98va ciudad más poderosa a nivel mundial, la 14ta ciudad más poderosa en Iberoamérica, la 3ra ciudad más poderosa en Centroamérica y el Caribe, y la ciudad más poderosa en la región del Caribe. Sorpresivamente, la economía de Santo Domingo supera en importancia e influencia a otras ciudades como:

  • Seattle, Estados Unidos
  • Guadalajara, México
  • Filadelfia, Estados Unidos
  • San Diego, Estados Unidos
  • San Juan, Puerto Rico
  • Tampa, Estados Unidos
  • Orlando, Estados Unidos
  • Las Vegas, Estados Unidos
  • Valencia, España
  • Marselle, Francia
  • Sevilla, España

 

Debido a que el Gran Santo Domingo posee una de las economías más pujantes, dinámicas,  y poderosas en la subregión que forma parte; quizás la pregunta que muchos se hacen es si esto es bueno, tomando en cuenta que es producto de la concentración. Por un lado existen ejemplos de lo negativo que es una ciudad primate, y qué mejor ejemplo que Puerto Príncipe. El pasado 12 de enero esa ciudad, siendo el centro por excelencia de la economía haitiana, e incluso la ciudad formaba más del 80% de la economía formal de ese país, sufrió su peor catástrofe en toda su historia afectando la economía de ese país con igual o peor magnitud. Sin embargo, también existen otros ejemplos de economías dominadas por una región urbana por excelencia y que han sido todo un éxito, tal como son los casos de San Juan, Puerto Rico; Paris, Francia; Londres, Inglaterra; entre otras. También existe la dicotomía entre la ciudad primate y el resto del país, siendo la primera mucho más dinámica mientras la economía y el desarrollo en el resto del país difiere bastante.

Lo cierto es que una catástrofe parecida a la que sufrió Puerto Príncipe es algo extremadamente raro, inclusive nunca en la historia de la humanidad se había dado un fenómeno de esa magnitud; por lo tanto Puerto Príncipe no es el mejor ejemplo para demostrar lo negativo de la centralización económica. Por otro lado, existen economías bien desarrolladas y fuertes que padecen de la centralización, y no obstante a ello, dichas economías han tenido un desarrollo espectacular. Lo importante parece ser no tanto si tener una ciudad primate es bueno o malo para un país, sino cómo reparten la riqueza que es producida de manera desproporcionada en una ciudad.

De todas formas, el Gran Santo Domingo ha demostrado ser una ciudad con una economía dinámica, pujante, y ahora hasta poderosa para su región. Para una ciudad que hace apenas 50 años era no más a una capital provinciana al llegar a ser lo que es hoy, es impresionante.

A ver ahora qué nos espera el futuro tanto cercano como lejano.

Referencias

Banco Central de la República Dominicana

Globalization and World Cities Research Network (GaWC)

Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC)

 

¿Qué motiva el consumo de los dominicanos? 

Por: Julio G. Andújar Scheker, Ph.D.
Director Ejecutivo de Empírica y de la Maestría en Economía de UNIBE.
 julio.andujar@empirica.do   

 

En el centro de la actividad económica de cualquier país, está el consumo. Consumir es, en esencia, adquirir bienes y servicios usando como medio de intercambio alguna forma de dinero. El consumo de bienes implica la adquisición de algo que se puede tocar y almacenar como ropa, comestibles, automóviles y electrodomésticos. Por el contrario, los servicios como viajes, películas, obras de teatro y transacciones financieras, son intangibles que deben ser consumidos en el mismo momento que se producen. 

En República Dominicana, el consumo privado de bienes y servicios alcanzó poco más de 87% del PIB, el pasado año. Esta cifra, que parece alta, no desentona con los números que se observan en la mayoría de los países de América Central. Es claro que la importancia del consumo privado en la economía dominicana obliga al hacedor de políticas, interesado en impulsar el crecimiento, a conocer las motivaciones detrás de la decisión de comprar bienes y servicios de los dominicanos. 

Una fuente confiable donde se pueden identificar los determinantes del consumo privado es la teoría económica. De acuerdo a esta señora, el consumo privado puede estar asociado al estado de ánimo (las expectativas), a la influencia de la sociedad en el individuo (la moda) o a la convicción propia del agente económico (las preferencias). Estas razones, de tipo microeconómico, se concentran en la motivación y dejan de lado los recursos que permiten la compra de bienes y servicios. En contraste con esta visión, a nivel macroeconómico, el ingreso y la riqueza, en todas sus manifestaciones, son los factores que explican el consumo. 

Algunos economistas, identificados con las ideas del inglés Keynes, piensan que el consumo es el resultado de una propensión natural a gastar parte importante del ingreso actual. Otros, seguidores de la teoría del ciclo de vida, entienden que en su decisión los consumidores toman en cuenta, además del ingreso actual, el ingreso futuro y la riqueza financiera. Un tercer grupo, influenciado por los nuevos clásicos, niega que el consumo sea el resultado de la motivación o de los recursos disponibles. En su visión, el consumo es hijo de la costumbre. Las sociedades desarrollan hábitos que hacen que sus ciudadanos consuman mucho (poco) este año si consumieron mucho (poco) el año pasado. Este patrón de comportamiento solo cambia cuando la sociedad es afectada por hechos extraordinarios. 

Que el ingreso presente o futuro, sea en forma de salarios o de remesas, las tasas de interés, los impuestos y la riqueza financiera afecten el consumo dominicano es, hasta cierto punto, irrefutable. Decisiones de los hacedores de política que impacten cualquiera de estas variables tendrá un efecto en el consumo privado y por ende, en la actividad económica de corto plazo. Ahora bien, cambiar los hábitos de consumo y ciertos patrones requiere de reformas mas profundas. 

La simple observación de los hábitos y patrones de consumo de una parte importante de la sociedad dominicana me recuerda una teoría más lejana y olvidada. Me refiero, específicamente, al consumo conspicuo del institucionalista estadounidense, Thorstein Veblen. Hace más de un siglo, Veblen identificó que en la sociedad estadounidense de entonces, el consumo se hacía por una suerte de efecto demostración. Consumir ciertos bienes daba, a quién tenía la oportunidad de hacerlo, riqueza y poder, ayudándolo a “diferenciarse” del resto de los mortales. 

Basta salir a la calle en la República Dominicana de hoy para darse cuenta que el consumo para “diferenciarse” está por todas partes. Es indudable que comprando ciertos automóviles, hablando por modernos inalámbricos, visitando exclusivos restaurantes y descansando en villas de prestigiosos complejos turísticos, se envía un mensaje a la sociedad. Ese mensaje, que respira exclusión e indica pertenencia a cierto estamento social, hace tiempo que ha dejado de ser sutil. Para entrar al reino se necesita, en mayor o menor medida, recurrir al consumo ostensible. 

No es el rol del economista profesional hacer juicios éticos sobre la existencia de este consumo conspicuo en República Dominicana. Su papel para lograr un entendimiento más profundo de este fenómeno sería realizar un cálculo mínimo de los beneficios que aporta y los costos que inflige a la sociedad este comportamiento. Ese ejercicio desbordaría el objetivo de este artículo. Como mucho, le queda al economista curioso la posibilidad de hacer preguntas. Haciendo uso de ese derecho ¿Podría el lector explicarme cómo se financia ese consumo conspicuo? 

 

  1. LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS CONSUMIDORES EN LA LEGISLACIÓN VIGENTE:

Por Yadira Hernández. Abogada. Pasante de investigación jurídica de Encuentro Jurídico. 


Los derechos del consumidor están consagrados en el articulo 53 de la Constitución dominicana (2010) como “Derechos Económicos y Sociales, indicando que “Toda persona tiene derecho  a disponer de bienes y servicios de calidad, a una información objetiva, veraz y oportuna sobre el contenido y las  características de los productos y servicios que use o consuma, bajo las previsiones y normas establecidas por la ley. Las personas que resulten lesionadas o perjudicadas por bienes y servicios de mala calidad, tienen derecho a ser compensadas o indemnizadas conforme a la ley”.

En la República Dominicana contamos también, con la Ley 358-05 sobre Protección de los Derechos del Consumidor o Usuario, de fecha 9 de septiembre de 2005, que constituye una normativa especial, de orden público, que nace para equilibrar la situación entre los consumidores y los proveedores. Dicha Ley está destinada a la protección del consumidor o usuario en el mercado de bienes y servicios, otorgándole y regulando ciertos derechos y obligaciones.

La referida ley establece que son considerados consumidores toda “persona natural o jurídica, pública o privada que adquiera, consuma, utilice o disfrute  productos y servicios, a título oneroso, como destinatario final de los mismos para fines personales, familiares o de su grupo social.  En consecuencia, no se considerarán consumidores o usuarios  finales quienes adquieran, almacenen, consuman o utilicen  productos o servicios con el fin de integrarlos a un proceso de  producción, transformación, comercialización o servicios a terceros”.

 

Entre los principales derechos del consumidor reconocidos en el país  se encuentran:

 

Derecho a la salud y a la integridad;

Derecho a la protección de sus intereses sociales y económicos;

Derecho a acceder a una información y educación correcta;

Derecho a la representación y asociación; y

Derecho a la reparación de daños y perjuicios.

 

La generalización de este derecho específico responde a una voluntad política destinada a garantizar relaciones económicas equilibradas.  Surge también como un factor importante de cohesión social. No existen,  por un lado, los buenos consumidores y, por otro lado, los malos empresarios. Los dos son asociados porque los primeros necesitan a los segundos y viceversa. Ese es el espíritu del derecho de consumo.

Los proveedores, ya sea en la persona física o jurídica, pública o privada, en beneficio de los consumidores o usuarios, en su rol de productora, almacenadora, distribuidora, comerciante o vendedora de productos o prestadora de servicios, tienen la obligación luego de introducir un producto o servicio al mercado, si se probare la existencia de riesgos no previstos, de informarlo inmediata y públicamente a las autoridades competentes y a la población en general; serán responsables solidariamente conforme al derecho civil, de las indemnizaciones que se deriven de las lesiones o pérdidas producidas; la reparación de daños y perjuicios comprende, en forma concurrente y separada, la reposición del producto o servicio, reparación gratuita de daños derivados de la reparación principal, reducción del precio, restitución de los valores-costos por los daños derivados del consumo o uso del producto o servicio y la devolución de los valores pagados e indemnización.

El Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (PROCONSUMIDOR), es el organismo estatal creado por la Ley General de Protección de los Derechos del Consumidor o Usuario (358-05), entre sus principales funciones está la de proteger a los consumidores a través de herramientas legales que le permitan hacer valer sus derechos y servir como ente conciliador entre consumidores y proveedores para la solución de controversias generadas por el incumplimiento o violación de los derechos de los consumidores.

 

La labor de Pro Consumidor ha sido fundamental para la promoción de los derechos de los consumidores, su gestión ha sido extraordinaria al momento de ejecutar las normativas legales existentes, su principal política de trabajo es  proteger los derechos de los consumidores y usuarios de bienes, cumpliendo con las leyes, normas y reglamentos aplicables para tales fines, y mejorando continuamente la eficacia de su sistema de gestión de la calidad.

 

Recientemente esta institución fue objeto de cuestionamiento respecto a su función como órgano rector de las relaciones del consumo en la República Dominicana; una sentencia emitida por la Segunda Sala del Tribunal Superior Administrativo, pronunció que Pro Consumidor no tiene poderes de decisión propio, sino que la ley reconoce una legitimación activa para investigar y someter ante el tribunal competente las personas que considere han cometido alguna infracción, ante esta sentencia, Pro Consumidor en la persona de su Directora Ejecutiva, la periodista Altagracia Paulino, emitió un comunicado donde dilucidó de forma precisa las funciones que le otorga la ley 358-05 a  esta institución, señaló que en el artículo 31 de la precitada ley, se establece como función exclusiva al Director Ejecutivo de Pro Consumidor “ Dictar resoluciones relativas a la aplicación de esta ley en caso de infracciones y violaciones que deban ser conocidas y resueltas, en primera instancia, a su nivel de competencia.”

(Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (PROCONSUMIDOR). “Respuesta a la Sentencia No.183-2013 de la Segunda Sala del Tribunal Superior Administrativo”. Diario Libre. 10 de junio del 2013. Página 16.)

 

En el mismo comunicado expresó que los funcionarios judiciales que emitieron esta sentencia, lejos de proteger el interés general,  mediante el cuidado de los intereses económicos de las familias dominicanas, función principal del Estado en un régimen social y democrático de derecho, han preferido ignorar la ley y pretender negar la potestad sancionatoria de un órgano de la Administración, como lo es Pro Consumidor, cuya función es cumplir con la misión de ejercer responsabilidad social gubernamental.

 

Ante esta situación debo expresar que si nuestros órganos de administración, tanto de justicia como gubernamentales no tienen bien definidas sus funciones y se tomen atribuciones de las cuales no son competentes, los más afectados seremos  nosotros, el sector de los consumidores, porque pertenecemos al segmento de la población mas débil, y de nada vale la creación de leyes, si al momento de respetar y defender los derechos de los consumidores no se ejecute de la forma correcta; tenemos derecho a la información atenta y el acceso a los órganos jurisdiccionales competentes en cualquier situación de derecho en las que nos encontremos.

 

Hablar de los derechos de los consumidores ya no solo es un tema local, este se ha convertido en un tópico con carácter internacional, tal es así que cada 15 de marzo más de 60 países celebra el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, la ocasión contempla la unión del movimiento mundial de los consumidores en un día de actividades en torno a un tema de campaña compartido, este año el tema de campaña fue “!Justicia para los consumidores ahora!”, en donde se destacó  la importancia de la protección de los consumidores en la creación de un mundo más seguro y justo.


La Organización de las Naciones Unidas (ONU), también ha realizado su pronunciamiento respecto a los derechos de los consumidores. Para 1985 la ONU aprobó las Directrices para la Protección de los Consumidores en el ámbito internacional, estas fueron aprobadas después de 10 años de campaña  de Consumers Internacional (CI), acción de gran avance para la protección, defensa y legitimidad a los principios de los derechos del consumidor. En 1999 las Directrices fueron actualizadas y han sido traducidas e interpretadas por el CI en claros derechos de los consumidores, tales como:

 

Derecho a la satisfacción de las necesidades básicas

Derecho a la seguridad

Derecho a ser informado/a

Derecho a elegir

Derecho a ser escuchado/a

Derecho a la reparación

Derecho a la educación de los consumidores

Derecho a un medio ambiente sano.

 

Estas Directrices hacen un llamado contundente a los gobiernos, y es que, es responsabilidad del Estado, proteger y garantizar de manera efectiva y eficiente el goce de las prerrogativas constitucionales, con el auxilio de medidas administrativas y disposiciones legales adecuadas, tendentes a promover el crecimiento y desarrollo económico, en un ambiente libre de competencia que facilite las condiciones para la formación e igualdad de las personas.

 

Nuestra Constitución en su artículo 8, consagra como función esencial del Estado, la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas; lo que aún más redimensiona los derechos del consumidor o usuario.

 

Debe saberse también, que aunque contemos con una normativa legal nacional e internacional, lo más importante es que la población sea educada e informada respecto a estos derechos fundamentales, económicos y sociales; no es solo la promulgación de una ley, ni tampoco su inclusión en la Constitución, es el reconocimiento de estos derechos por parte de los de los empresarios, productores y proveedores, que son el sector fuerte de la actividad del consumo, pues ellos, conocen mejor que nosotros los consumidores, los productos y servicios que nos están vendiendo u ofertando, el consumidor  no hace más que adherirse a las condiciones de venta de los proveedores.

 

Es momento de que los consumidores seamos sujetos de un derecho propio, y para ello necesitamos la integración de todos, consumidores, proveedores y el Estado.

 

Bibliografía

 

- PAVAN, Carlos Luis. “La Protección del Consumidor en el MERCOSUR, Análisis Comparativo de los Sistemas de Argentina, Brasil y Chile”. Buenos Aires, Argentina. 1997. Páginas 10-15. Disponible en 

http://www.sgp.gov.ar/contenidos/inap/publicaciones/docs/estado/pro...

- Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (PROCONSUMIDOR). “Respuesta a la Sentencia No.183-2013 de la Segunda Sala del Tribunal Superior Administrativo”. Diario Libre. 10 de junio del 2013. Página 16.

- Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (PROCONSUMIDOR). “Institucional”. Disponible en http://www.proconsumidor.gob.do/pro/index.php?option=com_content&am...

- Consumers Internacional. “Directrices de la ONU”. 2013. Disponible enhttp://www.consumersinternational.org/who-we-are/un-guidelines-on-c...

- Articulo 53 de la Constitución Dominicana. Santo Domingo, República Dominicana. 2010. Página 16.

- Ley No.358-05 Sobre Protección de los Derechos del Consumidor o Usuario.

 

 

COMENTARIOS:

Algo hemos avanzado, pero en éste, como en otros campos, aún existe un déficit democrático que se manifiesta en una tolerancia y permisividad hacia agresiones a nuestros derechos como consumidores que quedan impunes por nuestra propia comodidad, nuestra falta de conocimientos y hábitos para reclamar los derechos plasmados en las leyes.

Fijemos nuestra atención en algunas situaciones elegidas al azar. En no pocos bares y cafeterías, la manipulación de los alimentos pone en peligro nuestra salud y, sin embargo, por el peso de la inercia y la costumbre, rara vez reclamamos sobre la forma incorrecta de manipular dichos alimentos.

 

Para muchas familias, una avería en el coche puede convertirse en una pequeña tragedia. En el taller de reparaciones, el precio del arreglo es, con frecuencia, desorbitado. La reparación se realiza sin presupuesto previo y, o bien no se entrega factura alguna, o bien ésta no está detallada. Nuestra lamentable falta de conciencia fiscal hace, a veces, que transijamos con estas conductas irregulares para no pagar impuestos, con lo que nos convertimos en cómplices de lo que deberíamos denunciar. En fin, para no alargar esta numeración, detengámonos un momento en los servicios que contratamos en las Agencias de Viaje. Debemos leer la letra pequeña para no sufrir engaños y debemos, asimismo, solicitar la hoja de reclamaciones en cualquier establecimiento, cuando consideremos que se han vulnerado nuestros derechos.

 

  • Las leyes tienen un valor instrumental pero somos nosotros mismos quienes hemos de manejar el instrumento

 

Hemos de conocer nuestros derechos como consumidores, exigir su cumplimiento y denunciar las irregularidades. Para esto hemos de ser conscientes de que es necesario pasar por un cambio de mentalidad, de hábitos y de valores.

Los dominicanos somos muy dados a la protesta airada y al «portazo». La defensa de nuestros derechos exige, por el contrario, una educación cívica en las formas pero una exigencia firme en la defensa de nuestros intereses. Por otra parte, debemos conocer que tenemos derecho ante un servicio insatisfactorio o ante la adquisición de un producto defectuoso a que nos sea reintegrado el importe o se nos entregue un producto en perfectas condiciones.

El principal instrumento para la defensa de nuestros intereses lo constituye la Ley General de Protección de los Derechos del Consumidor o Usuario (358-05).

Difícilmente podemos defender los derechos que no conocemos. Por eso, los poderes públicos tienen la obligación de dar a conocer las leyes, y las organizaciones y asociaciones de consumidores prestan un servicio inestimable asesorando, vertebrando los intereses de los usuarios y trabajando para que aumente el grado de conciencia reivindicativa.

En estos materiales es muy difícil resumir o sintetizar, en unos pocos párrafos, una ley de tanto calado, Como era de esperar, los consumidores y usuarios han ido avanzando en la defensa de sus intereses y realizando conquistas que se han visto plasmadas en leyes.

Como podemos ver, la legislación sobre consumo abre muchas vías y posibilidades para informar, debatir y sensibilizar que podemos y debemos aprovechar.

 

  • La legislación es sólo una parte del conjunto de iniciativas que podemos tomar. La teoría es importante pero lo es mucho más la práctica y la modificación de hábitos, actitudes y valores, por eso hacemos hincapié, en la preparación de actividades eminentemente prácticas y vinculadas al aprendizaje por la experiencia, como las visitas programadas y los talleres de Educación en Consumo.

 

CONQUISTAS QUE HAN DE IR CONSIGUIENDO LOS CONSUMIDORES

 

- Ley de infracciones y sanciones en materia de defensa del consumidor

- Regulación sobre la ambulante

- Reglamento de talleres de reparación de automóviles

- Reglamento de tintorerías

- Reglamento de reparto de electrodomésticos

- Regulación sobre la Publicidad              

- Reglamento de etiquetado y publicidad de los alimentos industriales

- Defensa de la competencia

- Información en la compra-venta y arrendamiento de viviendas

- Normas de seguridad de los juguetes

- Prohibición de los productos de apariencia engañosa

- Regulación sobre la competencia desleal

- Sobre ventas a domicilio          

- Catálogo de productos, bienes y servicios

- Regulación sobre presentación, etiquetado y publicidad de los alimentos envasados

-Regulación sobre la información sobre el ruido en el etiquetado de los electrodomésticos

- Regulación sobre el etiquetado referente a las propiedades nutritivas de los productos alimenticios

- Reglamento sobre caducidad de los alimentos

- Arrendamientos Urbanos

 

 

  1. FAMILIA Y CONSUMO

 

Probablemente los hábitos consumistas de muchos niños y jóvenes han tenido su origen en su propio hogar. Lo que hacemos, nuestros comportamientos cotidianos, nuestros valores y comentarios tienen una influencia incuestionable en nuestros hijos, ya que la atmósfera familiar, lo que ven y lo que oyen afectan a la formación de su personalidad.

Por tanto, es muy conveniente que una educación ante el consumo, una educación basada en una actitud racional y crítica ante el fenómeno del consumo, se inicie en la familia, a la edad más temprana posible.

Los padres y madres tenemos que ser conscientes de que no debemos satisfacer, ni mucho menos, todos los caprichos de nuestros hijos e hijas. Por el contrario, es importante que entre el deseo y la realización del deseo medie no sólo un cierto tiempo, sino que procuremos que nuestros hijos se ganen aquello que aspiran a conseguir.

Puede existir la tentación en muchos padres y madres de lavar una mala conciencia por el poco tiempo que dedican a sus hijos satisfaciendo todos sus caprichos, llenándoles, por ejemplo, el cuarto de juguetes y dándole un pésimo ejemplo, pues los niños y niñas crecerán rodeados de objetos con los que no tengan tiempo ni siquiera de jugar y que tienen claro carácter superfluo.

 

  • La austeridad es un valor importante que nada tiene que ver con la tacañería.

 

El diálogo en el seno familiar es imprescindible para que exista un clima adecuado para la convivencia. Haríamos bien los padres y madres en comentar con nuestros hijos la situación económica, planificar juntos los fines de semana o las vacaciones, no ocultar si existen dificultades que pueden privarnos de la adquisición de algún electrodoméstico para el hogar, o la realización de un viaje.

De esta forma, nuestros hijos se irán concienciando de las posibilidades económicas familiares y se verán obligados por los hechos a contemplar el principio de realidad en lugar de guiarse solamente por el principio de placer.

Hemos comentado con anterioridad que el consumismo es una cadena y una esclavitud. Nuestros hijos e hijas deben contar con nuestra ayuda para enfrentarse a las presiones grupales. Por ejemplo, podemos y debemos razonar con ellos la conveniencia o inconveniencia de que los cumpleaños se celebren en una conocida multinacional de hamburguesas y aprovechar para explicar, debatir con ellos y, desde luego, escucharles, si esa es la forma más adecuada de celebrar una fiesta de cumpleaños.

Naturalmente si lo que ven y oyen son constantes referencias al dinero como disponibilidad para comprar y observan en nosotros actitudes proclives a cambiar de coche, a renovar los electrodomésticos cuando los anteriores están en buen uso, a guiarnos por la moda para la renovación del vestuario o si nos dejamos arrastrar por la dinámica de adquirir los mismos productos, bienes y servicios que nuestros amigos y vecinos para no ser menos, nos habremos dejado atrapar irremisiblemente en las redes del consumismo que, fundamentalmente, pretende que adquiramos neuróticamente objetos y que nos desprendamos tan rápidamente de ellos como los hemos adquirido.

  • Está en nuestras manos adoptar una actitud con nuestros hijos en la que nos impliquemos en su proceso formativo, dejándoles claras nuestras posiciones pero fomentando que tomen sus propias decisiones y vayan adquiriendo una progresiva autonomía personal.

 

Otro campo en el que la familia tiene mucho que decir es el de vincular el consumo racional y crítico con la calidad de vida, la defensa del medioambiente y un modelo de desarrollo sostenible.

Por ejemplo, podemos y debemos depositar los vidrios en los contenedores para que sean reciclados, utilizar lo menos posible envases de plástico, realizar pequeños sacrificios como llevar los periódicos, revistas, etc. a alguna organización que los utilice para reciclarlos o seleccionar las basuras de forma que separemos los restos reciclables. Si actuamos así, el hogar será un foco de educación para el consumo y esos hábitos tendrán posteriormente una proyección sobre el Centro escolar y sobre el entorno en el que vivimos.

Si somos capaces de potenciar la autonomía de nuestros hijos, su proceso de formación irá ganando progresivamente en un uso adecuado de la libertad y de la responsabilidad.

Es indudablemente positivo comentar en casa los anuncios que aparecen en la televisión, los mecanismos de persuasión e, incluso, su poder de manipulación.

 

Los niños y ,de forma especial, los adolescentes, comprenderán fácilmente, si se lo planteamos bien, la contradicción que existe, por ejemplo, entre los eslogan que nos prometen libertad, condicionándonos a la adquisición de un determinado producto o cómo la publicidad juega abiertamente con deseos, miedos y frustraciones, vinculando el éxito, la integración grupal o la diversión al consumo... siempre al consumo.

 

La libertad se gana trabajosamente y con esfuerzo. Ayudar a que nuestros hijos e hijas desmonten los paraísos artificiales que pretenden venderles y sean conscientes de que pueden elegir su propio camino o dejarse arrastrar por lo que otros quieren y por lo que otros han decidido que compren y consuman, constituye, quizá, uno de los mejores servicios que podemos aportar al desarrollo personal de nuestros hijos.

 

  1. LA EDUCACIÓN PARA EL CONSUMO EN LA ESCUELA:  TALLERES, VISITAS Y  PROYECCIÓN SOBRE EL ENTORNO

 

Una de las principales y más hermosas tareas educativas consiste en preparar para la vida, es decir, para afrontar la integración en el medio social con recursos para convivir adecuadamente y para convertirse en un ciudadano o ciudadana activo y dinámico.

En la preparación para la vida, la educación para el consumo juega un papel esencial

Entre las muchas cosas que los chicos y chicas aprenden en las aulas y en las actividades complementarias y extraescolares, muchas no les serán excesivamente útiles pero, en cambio, otras pueden ser decisivas para un proceso de formación y prepararlos adecuadamente para afrontar una serie de vivencias cuando alcancen la madurez.

Fijémonos en la importancia, por ejemplo, de una alimentación nutritiva compensada y adecuada que puede lograrse facilitando el aprendizaje de la rueda de los alimentos, analizando los menús del comedor escolar, incluso, interviniendo en talleres, en diversos talleres de alimentación. Es básico que niños y niñas comprendan que comer bien no es comer mucho y las ventajas de una dieta equilibrada. Este campo es una buena muestra de cómo la escuela puede ser un buen instrumento formativo también para padres y madres, si conseguimos, junto a las actividades dirigidas al alumnado, implicar al colectivo de padres en otros talleres complementarios sobre el mismo tema, incidiendo en la calidad alimenticia de la población tanto en los centros como en los hogares.

Por otro lado, en la futura incorporación al mundo laboral y en la asunción de responsabilidad en las tareas domésticas para ambos sexos es de gran utilidad manejarse con soltura ante una nómina o conocer con solvencia recibos como el de la luz, teléfono, agua, etc. El desconocimiento de estas habilidades dificulta e, incluso, imposibilita para el ejercicio de los derechos, pues, difícilmente podrá reclamar un error que perjudique sus intereses quien no tenga un mínimo dominio sobre estos temas. Es posible que los programas escolares, con frecuencia sobrecargados, no den opción para el aprendizaje de estos conocimientos útiles y prácticos. En ese caso los talleres y actividades complementarias pueden perfectamente suplir estas carencias. Podríamos seguir enumerando un sin número de conocimientos prácticos vinculados a la educación para el consumo que ayudan a vivir pero, por citar uno solo más, destacaremos la importancia de enseñar en la Escuela los mecanismos para rellenar una hoja de reclamaciones y formular una denuncia.

Deberemos tener presentes estos planteamientos a la hora de definir las actividades complementarias y extraescolares, bien sean gestionadas por las Asociaciones de Padres y Madres o bien desde la propia Escuela.

Como Asociación de Consumidores, en nuestras actividades podemos poner en marcha diversos talleres de gran interés, dirigidos al alumnado así como a los padres y madres.

Toda actividad de educar para el consumo será doblemente interesante porque, aparte de su valor, contribuirá a romper las pautas regladas, con frecuencia monótonas, y a favorecer un concepto práctico de la educación y del aprendizaje a través de la experiencia.

Los centros no son islas y deben abrirse y proyectarse al entorno. La educación para el consumo puede alentar y encauzar no pocas de las visitas y salidas que no son un fin en sí mismas, sino un instrumento para conocer el medio y favorecer la integración. Los ejemplos son muchos pero podríamos destacar la visita a un mercado, a una fábrica de pan o a una cooperativa de quesos o leche donde los niños y niñas, y también los padres y madres, puedan observar, preguntar, satisfacer sus dudas y, si es posible, manipular ellos mismos los objetos o, al menos, presenciar el proceso de fabricación.

 

Estas visitas o salidas es conveniente que estén planificadas con suficiente antelación. Para ello debe realizarse una motivación y sensibilización en el aula. Deben entenderse las visitas y salidas como un trabajo de campo en el que los alumnos tengan que realizar tareas individuales y grupales, tomar notas, realizar entrevistas... y finalmente llevar a cabo una puesta en común en el aula que permita una extracción de conclusiones y una evaluación de lo aprendido.

Para lograr esa articulación y ese carácter estable de educar para el consumo, los padres y madres, a través de las Asociaciones de Padres y Madres ,  debemos apostar por que se realicen esas experiencias periódicamente y que figuren en el Plan del  Centro.

Confesamos nuestras predilección por los talleres porque constituyen actividades prácticas y lúdicas, donde los niños y niñas aprenden, manipulan, ensayan, etc. y , lo que es más importante, practican todo lo aprendido y pueden trasladar las habilidades y destrezas adquiridas a su vida cotidiana.

 

 

 

 

Relación de talleres para ensayar un método activo de Educación para el Consumo

 

TALLER DE ETIQUETADO.

TALLER DE DIETA EQUILIBRADA:

RUEDA DE LOS ALIMENTOS.

ELABORACIÓN DE MENÚS.

TALLER DE PREPARACIÓN DE UNA VISITA AL MERCADO

TALLER DE FABRICACIÓN DE ALIMENTOS:

PAN

QUESO.

DULCES.

TALLER DE SEGUIR LA PISTA A UN PRODUCTO DESDE SU ORIGEN HASTA EL PUNTO DE VENTA.

TALLER DE RECIBOS:

AGUA

TELÉFONO.

BANCOS.

TALLER DE CONTRATOS Y ALQUILERES

TALLER DE ANÁLISIS DE OFERTAS DE SERVICIOS TURÍSTICOS.

TALLER DE RECICLADO:

PAPEL Y CARTÓN

CORCHO

VIDRIO

TALLER DE ANÁLISIS COMPARATIVO DE ALIMENTOS

 

 

 

  1. ACTITUD CRÍTICA ANTE EL CONSUMISMO Y DESARROLLO PERSONAL

 

Todos los padres y madres deseamos que nuestros hijos adquieran lo más pronto posible un sentido crítico, aunque no siempre ponemos los medios adecuados.

La formación de la personalidad es un proceso complejo que va acompañado de numerosos cambios y transformaciones, en virtud de los cuales, nuestros hijos e hijas se van haciendo hombres o mujeres.

Cada uno de nuestros hijos e hijas tiene un carácter, unos gustos, unas inclinaciones, unas posibilidades y unas capacidades que, encauzadas adecuadamente, pueden dar lugar a una personalidad fuerte pero que también pueden dispersarse y ver considerablemente limitadas sus aspiraciones.

Uno de los principales problemas que afecta especialmente a la juventud es la anomia, es decir, el incumplimiento sistemático de las normas y el no sentirse vinculado a su cumplimiento. Toda relación de carácter comunitario está basada en un pacto, en un acuerdo, en un uso racional de nuestra libertad que nos proporciona apoyo e integración grupal. Somos admitidos en un grupo humano en la medida en que estemos dispuestos a cumplir sus normas y sin ellas no sería posible la convivencia. Por supuesto, una norma puede ser injusta o arbitraria y, en ese caso, debe ser modificada, incluso desobedecida, afrontando la sanción que tal desobediencia implique.

  • La libertad es un proceso gradual en el que los niños y adolescentes deben ganarse a pulso cada avance y cada conquista respondiendo de manera responsable a cada exigencia

Una persona caprichosa querrá hacerse de su capa un sayo, probablemente, se negará a aceptar las normas y tendrá dificultades para la integración grupal. Con ser esto grave, lo es más aún, el hecho de que quien no domina o controla sus impulsos consumistas no es dueño de sí mismo, es incapaz de autocontrolarse y su fiebre y afán por acumular objetos dificultará seriamente sus relaciones con las personas.

Ser libre es difícil pero existe un camino que lleva a la libertad y que es el del autodominio y el autocontrol. Existe otro camino que aleja de la libertad, que es el del capricho, la inmadurez y dejarse atrapar en las redes de un consumismo que impide el tomar decisiones, pues las que aparentemente tomamos no será otra cosa que la obediencia mecánica a los designios de quienes manipulan y crean las pseudonecesidades a las que sucumbimos.

Por tanto, quien no es capaz de elegir, quien no sabe decir no, quien depende de su capricho, no solamente está atrapado en una inmadurez crónica, sino que verá seriamente limitadas sus posibilidades de desarrollo personal.

 

 

El consumismo es inseparable de la superficialidad, de la vanalidad y alienación, pues, ponemos tanto de nosotros mismos en los objetos que dilapidamos y malgastamos nuestra esencia humana y el control sobre nosotros mismos.

El consumismo no sólo esclaviza sino que corrompe. Una actitud consumerista, es decir, crítica y racionalizadora con respecto al fenómeno del consumo, implica una apuesta por un modelo de sociedad diferente donde los valores humanos y la realización personal tengan más importancia que los intereses que mueve la mano invisible del mercado.

El desarrollo personal supone aceptar nuestras limitaciones y vivir profundamente las experiencias para aprender de los errores.

Cuanto más democrática sea una sociedad, más importancia tendrá el autocontrol y responsabilidad de los ciudadanos y los hábitos de consumo.

Una personalidad crítica y fuerte no sólo se basará en el autocontrol, sino que hará un esfuerzo por comprender el mundo en el que vive y será sensible a las desigualdades e injusticias, lo que le obligará a replantearse sus hábitos y su conducta personal y colectiva. Cada día hemos de ser más conscientes de que el talado de bosques para la fabricación de papel está vinculado al cambio climático, y que hemos de abandonar aunque sólo sea por afán de supervivencia la cultura del despilfarro para avanzar hacia la cultura de la austeridad.

 

Aprender a consumir racionalmente es aprender a vivir con calidad.

 

La vida es un desafío que podemos protagonizar en la medida en que conservemos el control sobre nosotros mismos. Podemos, sin embargo, perder ese control como lo pierden algunos automovilistas en la carretera y pasar a ser controlados mecánicamente por quienes adueñándose de nuestra voluntad nos traen y nos llevan dócilmente planificando la música que debemos oír, la indumentaria que debemos llevar, los modelos de coche que debemos usar y el último modelo de ordenador que debemos comprar.

 

  • La educación para el consumo no va a forjar héroes pero puede ayudar mucho a favorecer el desarrollo de hombres y mujeres libres que sepan elegir las opciones que benefician el desarrollo de sus potencialidades y sepan evitar las trampas que conducen a la pérdida del control sobre uno mismo. 

Visitas: 36

Archivos adjuntos

© 2017   Creado por Leonardo Fernández Riego.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio